Historias
UN POCO DE HISTORIAS DE POZO DEL MOLLE. CBA.
Pozo del Molle es una localidad situada en la pedanía Calchín, del departamento Río Segundo, Córdoba, Argentina.
Se encuentra situada a unos 171 km de la capital provincial, a 60 km de Villa María y a 24 km de Las Varillas, sobre la RN 158. La localidad se compone de 2900 viviendas aproximadamente.
Su principal actividad económica es la agricultura, la ganadería, la producción láctea y en menor medida la industria.
Las fiestas patronales se celebran anualmente el 8 de septiembre.
En esta localidad nacieron el reconocido cantante de cuarteto Fabián Show, fallecido en 2016, y la exfutbolista de Talleres Daniela Servetti.
HISTORIA
El 25 de abril de 1888 Bartolomé Firpo compró una fracción de terreno ubicado en «La Leona» pedanía Calchín en el departamento Río Segundo, cuyo terreno constaba de seis cuadras y media de este a oeste por 30 cuadras de sud a norte.
En esos terrenos, en 1902 la compañía francesa de Ferrocarriles de Santa Fe extendió su línea uniendo San Francisco con Villa María, debió instalar una estación en los campos de Firpo al que denominaría «Pozo del Molle». Firpo, ante la oferta de la compañía decidió donar las tierras para la empresa y al mismo tiempo resolvió hacer el trazado de un pueblo en el resto del terreno. Dicho acuerdo se firmó el 29 de marzo de 1903.
Llegando al 4 de abril de 1904, día en que pasó el primer tren. Podríamos considerar que hace 121 años se fundaba Pozo del Molle.
La localidad Pozo del Molle fue construida en el año 1904, a la vera del ferrocarril. Las tierras pertenecían a Don Bartolomé Firpo, quien las donó en forma definitiva a la Compañía Francesa de los Ferrocarriles de la provincia de Santa Fe. Estación Pozo del Molle fue el nombre que recibió la parada y el pueblo que se constituyó a su vera, en referencia al antiguo lugar de descanso. La localidad creció al amparo del desarrollo agrícola-ganadero y luego específicamente del sector tambero. Hoy su crecimiento está basado en la agricultura, la producción láctea, la agroindustria láctea y la industria de implementos agrícolas. Ubicado en una importante cuenca lechera del país, el pueblo es sede todos los años de la Expo Molle.
La localidad de Pozo del Molle, está compuesta étnicamente por argentinos descendientes de italianos, generalmente piamonteses, algunos lombardos, españoles de Castilla y León, argentinos criollos y de otros lugares europeos, llegados directamente desde Europa o de las Colonias de la «Pampa Gringa» de la provincia de Santa Fe, luego de la ley de Inmigración y Colonización, promulgada por el presidente Nicolás Avellaneda en 1876, que posteriormente de establecerse en esos territorios santafesinos, y por falta de tierra para cultivar, sus hijos buscaron su lugar en la provincia de Córdoba, llegando de esta manera a Pozo del Molle.
Luego de establecerse el Ferrocarril Francés, que fue tomado como medio de carga de las primeras grandes cosechas de cereales que tuvo el país, para exportar directamente desde el puerto de Rosario, la «Casa Baudino» (posteriormente Cooperativa Agropecuaria Pozo del Molle Ltda.) quien fuera la primera Acopiadora de Cereales y un gran comercio de Ramos Generales de la localidad, con la familia Baudino, agricultores italianos, conjuntamente con otras familias italianas tradicionales mollenses, Mana, Mattio, Truccone, Mano, Mecchia, Melano, Celada y otras más, consagradas a la agricultura, formaron una comunidad basada en una Agricultura por antonomasia, dedicadas en sus primeros tiempos a la cosecha de Trigo.
Cuenta con 5203 habitantes (Indec, 2022), lo que representa un descenso del 8,4% frente a los 5680 habitantes (Indec, 2010) del censo anterior.
Historias
Esta historia pudo haber sucedido en Pozo del Molle, están aquellos que les encuentran un parecido con familiares de la zona, pero el relato es sumamente conmovedor, para leerlo, analizarlo y pensar si quizás, en algunos de ustedes, esta gente dejo su marca para siempre.
«LA MALDICION DE LOS GITANOS» Por Miguel Andreis.
El viejo Pereyra, sentado en un banquito de lona plegable, cambio de mano la pipa apenas encendida y se quitó la gorra. Se puso de pie y se persigno. Un escalofrío le taladro el cuerpo añejo. Los eucaliptus silbaban mientras se bamboleaban en una simbólica despedida; un paisaje conmovedor.
Quienes estaban con él en la provisoria cancha de bochas dejaron sus frentes blancas al descubierto y se persignaron. Los pibes eran conocidos de todos. La columna que seguía a los tres coches fúnebres con los tres cuerpos era interminable. » Nueve muertes de pibes en un año, son muchas para tan pocos habitantes como somos. Algo raro hay en este pueblo que existen tantos accidentes » Dijo, el Negro Lucero desde la reflexión.
Nadie intento responder. Desde hacía muchos años que de ese tema no se quería hablar. Los vehículos continuaban su marcha acelerada sobre la ruta ciento cincuenta y ocho. El viejo Pereyra no levantaba la mirada del suelo. El había vivido varias veces esta situación. y, con sus ochenta y tres años, era uno de los pocos testigos directos de aquello que sucedió a fines de los años treinta. Se le llenaron los ojos de lágrimas. » Muchas vidas para una maldición » pensó.
El Tordo Ledesma, bolsero de siempre, se atrevió a preguntarle.
- Viejo, como fue aquello, como ?, porque nadie quiere hablar del tema ?.
Pereyra sacudió la pipa, saco el paquete «Mariposa», apisono el tabaco, y sintió que todas las miradas se centraban en él. Alguna vez debía contarlo. En su casa guardaba la anotación con la cantidad de muertos por accidentes, cuarenta y site, mas los tres del día anterior. En esa lita figuraban un nieto, y dos sobrinos suyos. En su gran mayoría todos jóvenes. No pocos fallecieron en siniestros inexplicables. Devorados por el fuego luego de colisionar. Y comenzó a hablar:
«Llegue a este pueblo alla por los años treinta, trasladado de Villa Maria con el cargo de cabo. Al poco tiempo quede al frente de la jefatura. Mucha desocupacion, gente que se trasladaba de un lado a otro buscando trabajo. Los delitos se incrementaban. El tren venia desde San Francisco cargado con personas del norte. A pesar de todo , la vida en el pueblo guardaba cierta tranquilidad. Eso , hasta que ocurrio lo de los Gitanos», hizo una pausa, pito, y se envolvio de humo.
El viejo continuo: » Todos los años llegaban con sus carromatos de colores y armaban una especie de circo a cielo abierto donde el numero principal era un viejo oso al que le ponian guantes de boxeador y ofrecian una buena cantidad de dinero a quien le aguantara diez minutos de pelea. Varios lo intentaron y terminaron con las costillas rotas. El animal se le abalanzaba y los abrazaba. Las Gitanas. mañana y tarde recorrian las calles y los negocios, ofreciendo adivinar la suerte. La gente les temia y trancaban las puertas de las casas. Decenas de denuncias recibiamos por algunas faltas. La verdad que nunca les encontramos nada. «
Fue en enero del treinta y ocho.
«Era una siesta de calor insoportable, cuando cerca de las cuatro de la tarde una mujer desesperada llega hasta la Comisaria indicandome que los Gitanos le habian robado su niñita de apenas cinco años. No alcance a preguntar nada mas. Nos fuimos para los carromatos. Varios pobladores ya se encontraban en el lugar, algunos de ellos armados con escopetas y revolveres. Gritos de un lado y de otro. Intente poner calma. No fue facil . Lleve detenido a quien se identificaba como el jefe y a tres mas. La mujer no paraba de llorar. Al Padre de la niña tuve que quitarle una pistola. La busqueda de la menor continuaba. Se formaron grupos que preguntaban casa por casa. No obstante, todos apuntaban a los gitanos, » Ellos son los que se roban a los chicos rubios para despues venderlos», decian. Pedi refuerzos a Villa Maria. Como respuesta recibi que no contaban con personal suficiente, y si se trataba de gitanos que los apretara y que la nena apareceria».
Los Gitanos repetian una y otra vez que no tenian nada que ver con el hecho. Y es el jefe quien me cuenta que su mujer hacias seis meses habia parido mellizos.
Solo un loco pudo hacer eso…
Los deje encerrados y volví al circo. La multitud rodeaba a los carromatos. El manso oso atado con una gruesa cadena, asustado y furioso, parecía a punto de estallar. La esposa del Gitano mandamás, madre de los mellicitos, era una morocha de enormes tetas. La leche le mojaba el vestido. lloraba rodeada de personas que la insultaban. Nunca pude saber quién fue el primero que les tiro una piedra, tampoco quien roció con kerosene al carromato de madera. Si vi cuando el Loco Bustos, tipo pendenciero y muy borracho, le arrimo un hisopo encendido. En minutos todo era llamas. La Gitana, tomada por varios no paraba de gritar. Nunca olvidare la desesperación de aquella mujer. Yo corría de un lado para otro, pero no podía parar a nadie. También había rociado al oso cuyos bramidos quedaron estampados por años entre los eucaliptus.
Cuando pude sacar entre la gente a la Gitana, me dice que en el carromato estaban los hermanitos. Ya era tarde. Demasiado tarde. Los bebes, una nena y un nene, quedaron irreconocibles cuando logramos extraerlos. A pesar de que no se veía tormenta alguna, inexplicablemente comenzó a llover. llovió toda la noche. Los truenos y rayos dejaron blanco al caserío.
Al otro día, por la tarde se realizó el sepelio. Nadie concurrió al cementerio excepto el Jefe departamental. los Gitanos y yo.
Dos cajoncitos pintados de blanco pasaban de una mano a otra. Los besaban. Hablaban en su dialecto. Los ojos eran fuego. Hasta pensé que no se trataba de ojos humanos.
Ellos mismos cavaron un enorme pozo, enterraron al oso con la cadena, y antes de taparlo, rezaron y le tiraron cenizas, que decían que eran de los niños, sobre el lomo. La Gitana gemía de una forma rara, extraña, patética. Armaron la caravana y se fueron.
Nadie en el pueblo se animó a salir de sus casas. Las calles estaban desiertas.
Antes de llegar a la última vivienda, la Gitana hizo detener la marcha, se bajó del carromato, hizo una cruz en el suelo, con los brazos apuntando al pueblo y con un grito estremecedor que nos helo, estallo y se multiplico por las calles, se le escucho decir: » Malditos, de ahora en más pagarán estos crímenes con muchas muertes, muchas muertes de jóvenes que la maldición caiga para siempre sobre ustedes… ya sabrán lo que es el olor a sangre»…
Partieron en silencio, un llanto se perdió a lo lejos, entre el crujiente ruido de los carruajes.
Quienes rodeaban al viejo policía escuchaban atentamente, solo uno se atrevió a preguntarle:
- y al final que paso con la nenita ?
miro los ojos de uno por uno, volvió a golpear la pipa contra el banquito y respondió:
«La encontramos al dia despues, estaba en una casa de campo. llego sola, caminando. Nadie se explica como llego, nadie…
Lo que son las cosas, uno de los pibes que recien sepultan, es el nieto menor de aquella nenita perdida…
Historias
[Historias] Los clavos descartados de la usina nuclear que fueron fuente de riqueza.
Escribe: Roberto Alassia
En unas de estas noches, viendo la TV, en un clásico de estas épocas por el 13, que dirige y conduce Guido Kascka, hizo un comentario relacionado a cuándo él era chico, y su padre lo llevaba al canal. Allí se la pasaba detrás de escena, correteando de un lado para otro con sus nueve años juntando los clavos que por ahí quedaban en el suelo, de los armados y desarmados de la mampostería de los distintos programas.
Los ponía en una lata y se los llevaba a su casa. No dijo qué hacía su padre después.
Aquí nace el relato que les quiero contar hoy, que muy pocos seguramente conocen.
Cuando se armaba el enconfrado para la realización de la usina Nuclear de Embalse, y en especial la zona en donde iba a estar enclavado el reactor, el movimiento de tirantes del encofrado, solicitaba urgente el trabajo de gran cantidad de personas por cuánto se estaba corriendo contra el tiempo. Todo debía estar terminado antes que llegara el reactor.
Se trabajaban tres turnos de 8 horas. No se paraba, el ritmo era infernal. Se contrató gente solamente para clavar el contacto de las maderas para ir dándole forma al monstruo que estaba naciendo.
Los operarios, para esa acción, estaban muñidos de la ropa adecuada con las correspondientes herramientas y a la altura de la cintura llevaban una especie de cinto con cartucheras cerradas en la parte inferior y ahí se las llenaba de clavos.
Era tal el ritmo, que se llevaba, que tenían orden los operarios de no detenerse en absoluto a levantar los clavos que se iban cayendo, tras el trote que llevaban por el ritmo de trabajo que era sumamente veloz. Así cada uno iba y venía tras cumplir con la tarea asignada de clavar los clavos de las cartucheras, que cuando se vaciaban, volvían a recargarlas a cada una.
Todo se hacía tan rápido, que infinidad de clavos se perdían tras caerse en el camino.
Los grupos de trabajo eran unos 10, donde cada cuadrilla estaba compuesta por gran cantidad de operarios.
Como ya les comenté eran tres turnos de 8 horas y había tiempo solo para el mínimo descanso de la comida y el de ir al baño.
La cuestión es que algunos operarios se las ingeniaron para ir a recoger los clavos que quedaban en el camino, que les permitió esa operativa concretar distintos emprendimientos, como ferretería, casa de pesca, venta de ropa.
Todo gracias a la gran cantidad de clavos que juntaron e iban a vender a distintos lugares cercanos a Embalse e incluso a ferreterías de Córdoba Capital.
Fue tan impresionante la cantidad de clavos que se utilizó para el armado de la Usina Nuclear que la gente de la zona me comentó que era impresionante ver los camiones que, desde Buenos Aires, venían repletos de cajas con clavos que se descargaban día por medio.
La historia de la construcción de la usina de Embalse, cambió el vivir de la zona.
Por suerte existen amigos con los cuales mantengo contacto que pueden aseverar los que acabo de comentar.
EL REGIONAL VM.
Historias
LA HISTORIA DE LA ECONOMIA DE TODOS LOS DIAS.
El consumo empieza a caer a partir de la segunda quincena de cada mes
Las ventas en los comercios de proximidad, esto es, almacenes, verdulerías, carnicerías y pollerías se retraen después del día 16 por el bajo poder adquisitivo, al igual que en los rubros gastronomía e indumentaria.
A partir de la segunda quincena de cada mes, ya se retrae el consumo en los comercios de proximidad, se informó a Puntal.
Las ventas en los almacenes, verduralerías, carnicerías y pollerías caen después del día 16, por el bajo poder adquisitivo.
Como se publicó, las familias no llegan a fin de mes.
Yesto también pasa en los rubros gastronomía e indumentaria, se agregó.
Las ventas bajan “en la segunda quincena” porque la caída del poder adquisitivo es cada vez “más evidente”.
Los sueldos “se licúan” a medida que llega fin de mes y las familias “no llegan al 30”.
“No se vende nada”, coinciden los almaceneros.
“Cae fuerte la venta de gaseosas, cervezas y vinos, como así también de los fiambres y quesos”, agregan los propietarios.
“Los tickets son cada vez más chicos tanto en la clase baja como en la clase media”, añaden.
Los clientes compran cada vez menos en los comercios de proximidad y buscan las promociones.
Según se explicó, “la combinación de inflación persistente, deterioro social, caída del consumo y volatilidad financiera, configura un escenario macroeconómico de alta fragilidad, y a ello se suma la incertidumbre electoral, que mantiene latentes los temores de una eventual devaluación, alimentando la expectativa de los mercados y condicionando decisiones de inversión y consumo”.
En este marco, “la economía argentina continúa atrapada en un círculo vicioso compuesto de una fuerte dependencia del tipo de cambio, baja credibilidad en la política monetaria y fiscal, y un pass-through cambiario inmediato, que refuerza la inercia inflacionaria y erosiona el poder adquisitivo”.
También cae “el consumo en gastronomía e indumentaria, afectando a los shoppings y comercios en general debido al bajo poder adquisitivo”.
Al respecto, “rubros como ropa y accesorios deportivos experimentaron descensos en shoppings, mientras que en ventas minoristas, el sector de textil e indumentaria también registró caídas”.
Por último, “en gastronomía se observa una menor demanda que dificulta la rentabilidad de los negocios del rubro”.
-
Historias7 meses agoEsta historia pudo haber sucedido en Pozo del Molle, están aquellos que les encuentran un parecido con familiares de la zona, pero el relato es sumamente conmovedor, para leerlo, analizarlo y pensar si quizás, en algunos de ustedes, esta gente dejo su marca para siempre.
-
Zona Deportiva10 meses ago -
Zona Deportiva11 meses agoZONA NORTE. LRSF.
-
Sociedad10 meses agoSOCIEDAD.
-
Zona Deportiva11 meses agoATLETISMO.
-
Lo Que Pasa10 meses ago -
Sociedad7 meses agoUN NUEVO MUNDO, NUEVAS GENERACIONES Y UNA PROFUNDA TRANSFORMACION.
-
Zona Deportiva7 meses agoLA VA AMARILLA SE PREPARA PARA EL 2026
